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teoría de sistemas 2 Abril 2009

Posted by zascandil chico in fuera de juego, tao y razón de estado.
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…y no es guasa…

viñeta en El País, 2009/04/02

el efecto Bush 27 Enero 2009

Posted by zascandil chico in fuera de juego.
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El efecto Bush causa ceguera, cierta euforia colectiva y enajenación (ojalá que solo) pasajera de la capacidad de juicio y análisis de discursos políticos. La lista de síntomas puede seguir. La consecuencia, otro cheque en blanco. El final más posible de la historia, una decepción acompañada de descalabros prácticos de mayor envergadura.

La gente tenía tanta ganas de que se fuese este inútil que ahora es incapaz de escuchar y analizar lo que está diciendo su sustituto. O darse cuenta de que no está diciendo nada, y lo poco que dice contradice lo que decía que se proponía hacer. Yo sigo en mis trece. Y parece que no ando descaminado. Comentando el discurso de toma de posesión, Paul Krugman escribe:

Just to be clear, there wasn’t anything glaringly wrong with the address — although for those still hoping that Mr. Obama will lead the way to universal health care, it was disappointing that he spoke only of health care’s excessive cost, never once mentioning the plight of the uninsured and underinsured.

Un poquito más del artículo:

But my real problem with the speech, on matters economic, was its conventionality. In response to an unprecedented economic crisis — or, more accurately, a crisis whose only real precedent is the Great Depression — Mr. Obama did what people in Washington do when they want to sound serious: he spoke, more or less in the abstract, of the need to make hard choices and stand up to special interests.

That’s not enough. In fact, it’s not even right.

Thus, in his speech Mr. Obama attributed the economic crisis in part to “our collective failure to make hard choices and prepare the nation for a new age” — but I have no idea what he meant. This is, first and foremost, a crisis brought on by a runaway financial industry. And if we failed to rein in that industry, it wasn’t because Americans “collectively” refused to make hard choices; the American public had no idea what was going on, and the people who did know what was going on mostly thought deregulation was a great idea.

Nos la vamos a dar con este hombre. A ver dónde acaba todo esto. 

mejor sin palabras 10 Noviembre 2008

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Viñeta de "El Roto"@El Pais, 2008.11.09

arcanos por diseño 9 Octubre 2008

Posted by zascandil chico in fuera de juego.
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Me ha preguntado por qué tenemos crisis financiera. Es universitaria. Acaba de llegar de Oriente Medio, de comprar de su bolsillo colchones para una familia de refugiados iraquíes a la que el casero le ha quitado todo el mobiliaro por no pagar el alquiler. Hemos hablado de cómo funciona el mercado financiero, y resulta que, a última hora, las ideas básicas no son tan difíciles de comprender: en todo el mundo alguien que carece da algo busca adquirirlo a cambio de algo que puede ofrecer. Y para poder ofrecerlo en un momento futuro, necesita que alguien le preste ahora. Lo que ya no es tan fácil de explicar es cómo los prestadores complican esta esencia para sacarle un rendimiento insano y ocultar su avaricia.


querer acordarse 14 Septiembre 2008

Posted by zascandil chico in fuera de juego, heridas abiertas, cabezas vacías.
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De una reflexión de Muñoz Molina en Babelia:

El resultado de esta sentimentalización y oficialización de la memoria es el olvido de aquello mismo que se pretendía recordar. Quien dice que sólo ahora se publican novelas o libros de historia que cuentan la verdad sobre la Guerra Civil y la dictadura debería decir más bien que él o ella no los ha leído, o que los desdeñó en su momento porque no estaban de moda, en aquellos atolondrados ochenta en los que la doctrina oficial del socialismo en el poder era la contraria: con lo modernos que ya éramos, qué falta hacía recordar cosas tristes y antiguas.

Con el reconocimiento de alguien que tuvo que salirse a Alemania no solo para poder acordarse, sino empezar a comprender. Porque es eso lo que falta sobre todo, la voluntad de querer comprender.

 

quinta esencia 17 Agosto 2008

Posted by zascandil chico in fuera de juego, hablar por hablar, tao y razón de estado.
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Acostumbrados a los tongos de las ruedas de prensa de los miembros de la administración Bush, sólo inquietados por los ufanos periodistas de la BBC (quién te ha visto y quién te ve), uno tiende a pensar que los yankis han olvidado lo que es el periodismo de calidad. Para los que no estamos familiarizados con la cultura cotidiana en aquellos estados unidos, resulta entonces una sorpresa encontrar emisiones extraordinarias en la radio pública del país. El entusiasmo de mis amigos, neoyorkinos por derecho de nacimiento o por elección personal, me ha contagiado y la NPR se ha convertido en una de mis emisoras favoritas, especialmente los domingos por la mañana.

Y así, hoy, mientras me preparaba el desayuno, sonaba la edición del día de “On the media” en el programa berlinés. A medio despertar, una entrevista me llamó la atención: Seymour Hersh. Contaba cómo fue a buscar a su granja de Chicago a uno de los soldados que cometieron el crimen de My Lai. Le recibió su madre quien, al oír quién era y qué quería, dijo: “Les entregué a un buen chico y me han devuelto un asesino“. La entrevistadora le pregunta a continuación si hay paralelismo entre aquel evento y Abu Ghraib. Hersh responde que sí y no, pero pone el dedo en la llaga, es decir, en la quintaesencia de esos sucesos: el hecho de haber sido cometidos por soldados sometidos a una situación de estrés y frustración por no tener el control de su propio destino. Un cóctel de circunstancias y de valores y bajezas humanas que lleva a situaciones denigrantes, tanto para el que las sufre como para el que las comente. Situaciones que suceden simplemente porque quiene son personas puestas en situaciones extremas. Y sin embargo, determinados políticos siguen vendiendo la imagen de la guerra no solo justa (como si el ponerle el uniforme a un tío le hiciese automáticamente un héroe, le lavase de todo impulso infame y dejase los valores nobles) sino limpia (esa guerra de “ataques quirúrgicos”). Y sin embargo, mucha gente sigue creyendo que es posible. Que existe la guerra justa, con malos definidos y buenos que no se manchan. Que no quieren aceptar que la quintaesencia de la guerra, de cualquier guerra, es el caos en estado puro. El caos en el campo de batalla y en el corazón y las mentes de quienes se ven arrastrados a ellas. Y los políticos siguen tomando la decisión de desencadenarlas sin asumir la responsabilidad, sin querer aceptar que no importa en qué circunstancia, no importa qué justificación geopolítica busquen, son responsables de haber desencadenado el caos.

He terminado mi desayuno antes de hacerme un café que me he bebido mientras arrancaba el ordenador para escribir este post. Hoy es domingo, me quedaré en casa para trabajar.

platón y flash mobbing 27 Julio 2008

Posted by zascandil chico in fuera de juego, hablar por hablar.
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Para no andar inventando definiciones, me remito a la ínclita wikipedia: un “flash mob” es “una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa rápidamente. Suelen convocarse a través de los medios telemáticos (móviles e Internet) y en la mayor parte de los casos, no tienen ningún fin más que el entretenimiento, pero pueden convocarse también con fines políticos o reinvidicativos.” Mi versión favorita de este sarao instantáneo es la “discoteca silenciosa” (o “silent disco” en bárbaro): los “flashmoberos” llevan un teléfono móvil con el que se sintonizan a la música de un DJ y que escuchan con auriculares. Bailan, y para los que pasan por allí no son más que un grupo de locos en silencio bloqueando la vía pública mientras gesticulan de forma menos que más coordinada. Imaginaos la escena. ¿No es genial?

Lo que sucedió en Berlín el pasado jueves [1][2] a los pies de la Columna de la Victoria no cumple con casi ninguno de los parámetros que permitirían clasificarlo como flash mob: la multitud, que algunas fuentes cifraron en unas 200.000 personas, tardó más de tres horas en copar el lugar y el evento en sí duró unos treinta minutos. La persona que era el centro del evento es a estas alturas conocido en todo el mundo y todos sabían de qué iba el sarao, tanto los que estaban dentro del recinto de seguridad  y participaban en él como los que estaban fuera de él. O tal vez no. Me pregunto si hubo alguien más que, como yo, tuviese la sensación de estár presenciando una ruidosa “silent disco”. ¿Qué demonios significaba todo aquello?

Barack Obama cabalga en la ola de la popularidad que la campaña electoral de los EE.UU. le ha regalado. Aparentemente da cuerpo a la aspiración de cambio que experimentan los ciudadadanos de los EE.UU. después de darse cuenta de que su “comandante en jefe” de los últimos años es un inútil nefasto que no se ha ocupado de las cosas que realmente les importan (…por expresarlo de una forma suave). Y parece que el resto del mundo, que ha tenido que sufrir los despropósitos de aquel rufián y su camarilla sin poder remediarlo, pues quienes lo eligen son los ciudadanos de los EE.UU., desea con igual o mayor vehemencia tal cambio. Y Obama parece dispuesto a capitalizar tal deseo.

Y Obama anuncia que quiere dar un discurso en Berlín.

¿Y eso? ¿A santo de qué? ¿A quién quiere hablar? ¿A los alemanes? ¿Y qué tiene que decirles? ¿Y en calidad de qué?

Me pregunto qué esperaban esas decenas de miles de personas que se reunieron allí para oirle.

Resulta que viene a decir que los Estados Unidos de Norteamérica no pueden afrontar solos todos los retos que se le plantean a ellos y al mundo hoy en día y que es necesario cooperar como iguales. Caballero, eso lo saben ya los berlineses. Si hay alguien que no necesita oirlo y que lo comprenden muy bien son todas esas personas que salieron a la calle en las manifestaciones por la guerra de Irak, Todas esas personas que se manifestaron y tuvieron que sufrir las malas maneras de los antidisturbios en la visita de Bush hace cinco años, toda esta gente que tiene un nivel de conciencia medioambiental y participación en la sociedad civil muy superior al de la media. Es ridículo que este señor arengue a los berlineses a hacer lo que ellos exigen desde hace años. Es una tomadura de pelo. ¿Eso es lo que tenía que contar en Berlín? Son los EE.UU. los que se tienen que aplicar el cuento, es Bush el que no se quiso adscribir al tratado de Kyoto porque iba en contra de los intereses de los EE.UU., es su país el que se ha metido en Irak dando a la espalda a las Naciones Unidad y a la comunidad internacional, amparando en su “coalición de voluntariosos”, … es su país el que debe darse cuenta de que no puede hacer las cosas solo como las ha venido haciendo hasta ahora.

Una frase. Una frase en todo el discurso, a menos de cinco minutos de su final, para decir que los EE.UU. no siempre han sabido obrar respetando la justicia ni obrar en acuerdo con otros países con los que en realidad comparte intereses y valores.

Muy bien, tal vez fuese esto algo que incluyó en su discurso pensando en que se lo debía a los berlineses, que debía una explicación por lo que ha pasado en los últimos años. Elegante y, teniendo en cuenta la boca pequeña que se les queda a los políticos de los EE.UU. especialemente en campaña electoral, valiente.

Pero, ¿de qué me sirve a mí que este señor, con todo mi respeto por él como persona y a sus evidentes dotes de orador y sin olvidar su carrera y sus capacidades, de qué me sirve que me venga a decir que he tenido razón durante todos estos años? ¿En nombre de quién habla? Si es en el propio, pues sinceramente, su opinión cuenta para mí tanto como la de mis amigos neoyorquinos de Berlín, con la diferencia de que con ellos puedo hablar, entender su opinión que comparto o no comparto, que puedo rebatir lo mismo que ellos rebaten la mía, con los que sé si entienden mi postura o no… Para mí el discurso de Obama es un ejercicio de soberbia infinita: se cree tan importante como para que todo el mundo escuche religiosamente lo que tiene que decir y, eligiendo un formato en el que el oyente no puede rebatir, asumir que todos van a estar de acuerdo con lo que él dice. Señor mío, estamos en Berlín, no en su parroquia.

Si hablase en nombre de su país yo tendría interés en saber de qué habla, pero, ¿quién es este hombre?, ¿qué pito tiene que tocar en los EE.UU.? ¿Quiere hablar conmigo, quiere darme la razón, y qué, qué va a cambiar eso? Bien, tal vez sea el presidente de los EE.UU. en un par de meses. Entonces tendrá el poder para cambiar las cosas. Entonces tendrá la oportunidad de demostrar con los hechos aquello que pregona ahora. Pero ahora,… no es más que un ejercicio de arrogancia. ¿Por quién me tomas, por un pobre hombre que es un infeliz y que lo único que le queda es consolarse con las arengas milenaristas de un iluminado que no tiene los medios para poner el práctica lo que predica?

Así que no tiene nada que decirnos. Ni siquiera ha venido a hablar a los berlineses, al Berlín de hoy. Ha hablado del Berlín de la guerra fría, del puente aéreo, del Berlín que los EE.UU. tienen en su memoria y en el que quiere seguir creyendo. Si quiere hablar en Berlín debería haberse informado, saber qué piensa la gente que vive aquí, quiénes son aquellos a los que ha convocado para que le escuchen.

Pero sospecho que eso le es indiferente y que ha venido aquí no para hablar a los berlineses. Ha venido a pasar de ellos y con la única intención de usar el perfil del paisaje de Berlín, la silueta de Puerta de Brandenburgo, el Tiegarten y la Columna de la Victoria, colocar su propio perfil junto al de Kennedy para recrear un escenario mitológico cuyas sombras proyecta en el fondo de la caverna platónica en la que están sentados sus electores en los EE.UU.  

En resumidas cuentas, a mí me parece que el berlinés se habrá de sentir como reza el dicho, además de puta poner la cama. Que desvergüenza la del caballero Obama.

Así que no ha dicho nada nuevo. Lo único que se podía oir era el runrún invariable de la política EE.UU. de los últimos lustros y su percusión macerante no tenía nada que ver con los ritmos ligeros y esperanzadores con los que la gente se sacudía al aparente compás de la voz que venía del escenario. Nada que, visto desde fuera, justificase la exaltación de aquella multidud delante de su DJ. Debía ser una “silent disco”.

nuevas cuentas para el gran capitán 25 Mayo 2008

Posted by zascandil chico in fuera de juego, tao y razón de estado.
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La edición del pasado lunes 19 de mayo del periódico alemán Sueddeutsche Zeitung tenía como tema del día el inicio de una conferencia en Dublín en la que participan más de cien países para intentar elaborar una declaración que prohiba el uso de bombas racimo. Aparte de un artículo en el que se cita la historia de un experto en explosivos que perdió manos y una pierna desactivando uno de estos artefactos malditos, un gráfico de como funcionan tales ingenios y un artículo sobre las diferentes pasos que, tras la iniciativa de Noruega, llevaron a la conferencia de Dublin, hay un artículo de Christian Wernicke (por desgracia aparentemente solo en edición impresa) exponiendo la posición oficial de los EE.UU: piden a sus aliados, especialmente aquellos que son también miembros de la OTAN, que no criminalicen este tipo de armas y que piensen en los problemas prácticos que surgirían a la hora de diseñar operaciones conjuntas en, por ejemplo, Afganistán. Aquellos que hayan leido la palabra en negrita y en cursiva habrá pensado automáticamente, lo mismo que quien leyese el artículo y viese la fotografía de una víctima civil delante de una mesa con vario modelos de prótesis, en la dimensión moral del problema. ¿Quién se atrevería a discutir la naturelza intrínsecamente criminal de un artefacto del que se sabe que un cierto porcentaje no cumple su objetivo táctico, el de explotar al contacto con el suelo, y que por lo tanto están predestinadas a matar civiles, lo mismo que las minas que quedan abandonadas después de un conflicto?

Lo que enfurece es que los EE.UU. no se cuestionen la naturaleza moral o siquiera la dimensión humana del problema. Su advertencia se basa en argumentos prácticos: en misiones conjuntas con sus aliados de la OTAN sería muy costoso tener dos grupos de aviones equipados unos con y otro sin bombas de racimo en función de si las tropas que piden apoyo aéreo pertenecen a un país o no que haya firmado el tratado que condena el uso de bombas de racimo. Por no mencionar el problema legal que supondría tener a sus tropas luchando codo con codo con las de un país que ha firmado un tratado que las deja fuera de la legalidad por el uso de armas prohibidas. En definitiva, amenazan con que no se pudiesen llevar a cabo este tipo de misiones, con la transcendencia que esto tendría para el m antenimiento de la paz y estabilidad en determinadas regiones, etc…

Asombra que no se planteen la pregunta obvia: ¿acaso no se pueden llevar a cabo estas misiones sin emplear este tipo de armas? Así se acabó el problema.

Supongo que la clave para ellos es evitar cualquier factor que les pudiese llevar a renunciar a este arma, que si usan es por su rendimiento coste/efecto.

Si extendemos este análisis llegamo a la dimensión trágicamente cínica del asunto: los señores de la guerra minimizan sus costes a nuestra costa. ¿Cuándo se a romper ese vicio circular de recurrir a conferencias de donantes para reconstruir el daño que uno o varios países han causado persiguiendo sus intereses particulares? Destrozan la vida de civíles a los que se intenta recuperar con programas financidos por aquellos que están en contra del uso de la fuerza para solucionar el conflicto.

Curiosamente, tal vez la solución del problema no llegue por vía de la concienciación ética del malhechor (¿cuándo ha funcionado esto a nivel de las naciones, de sus gobiernos?), sino por el único argumento que entienden aquellos que abogan por la intervención armada en todo conflicto: el del coste. ¿Por qué no aplicar el principio que se ha aplicado en la legislación ambiental europea? El que contamina, paga. Uno puede decidir actuar de forma que afecte al medioambiente siempre que asuma que tienen que correr con el coste medioambiental que esto suponga.

¿Qué pasaría si quien iniciase el conflicto tuviese que correr con absoutamente todos los costes de reconstrucción? ¿Cuántas veces se dejaría de usar un tipo determinado de bomba si quien tomase la decisión  tuviese que correr con los costes de mantenimiento de las personas a quien mutilase?

elección 9 Marzo 2008

Posted by zascandil chico in fuera de juego, tao y razón de estado.
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Que si hasta cuando se puede enviar el voto por correo, que si has mirado si estabas en las listas… la conversación clásica a dos o tres semanas vista de las elecciones. Estábamos esperando a que comenzase una conferencia en la que participaría Jorge Semprún y, medio en serio, medio en broma, llegamos a la conclusión de que, tanto aquellos de nosotros que no iban a votar como aquellos que sí, ninguno tenía muy claro a quién votar, pero todos sabíamos con toda certeza a quién no votaríamos nunca. Así, medio en serio, medio en broma, se me ocurrió que la mejor forma de combatir la abstención sería invitar a los ciudadanos a que eligiesen, de todas las listas a candidatura, al candidato al que ni en una pesadilla quisieran ver al frente del país. Ganaría el que recibiese menos votos negativos. Pensadlo. ¿A que sería mucho más fácil decidirse? ¿A que iría mucha más gente a votar?

Eso del voto negativo parece un poco perverso. Pero no es descabellado, teniendo en cuenta la variedad de significados que cada uno de nosotros le atribuimos al hecho de votar y al peso o la dirección de nuestro voto. Puede tener un significado directo, de apoyo: aunque sólo sea para afianzar la democracia después de tantos años de dictadura. Otros proponen que el votar tenga un significado de rechazo: para repudiar el uso de la violencia como instrumento para influir en la elección de los ciudadanos.

Es curioso que, con el voto, o mejor, con el hecho de votar, la gente se decida por cosas que en realidad no se ofrecen a elección. Y quizá, la solución del problema sea, y no medio en broma, sino completamente en serio, cambiar el objeto de elección. Los partidos políticos buscan sus votos intentando mostrar a la gente lo que los diferencia de aquellos que defienden otra opción. Pero, si, por ejemplo, nos diesen una papeleta para votar aquello con lo que estamos de acuerdo, y en esa papeleta estuviesen cosas realmente importantes como el respeto a los derechos humanos, el derecho a la vida, el derecho a la expresión de la propia cultura y su conservación, la igualdad de oportunidades entre ambos sexos, una remuneración justa del trabajo realizado que permita una vida digna, condiciones de trabajo dignas,… comprobaríamos que vascos, andaluces, castellanos, catalanes, aragoneses, gallegos, canarios… tenemos muchas, muchísmas más cosas en común que no cosas que nos diferencien. ¿Merece la pena matar por esa diferencia? Sería mucho más civilizado sentarse y elaborar, de común acuerdo, un marco administrativo que permitiese la coexistencia basada en ese más de 90% de valores fundamentales comunes y que diese espacio para que la diferencia se expresase sin cortapisas. Yo no tendría reparo en adherirme a una alternativa que, por ejemplo, trabajase por esos valores fundamentales aún a costa de renunciar a banderas, todas, fronteras, todas, e historias, todas, si con eso conseguimos un marco de convivencia más justo.

¿Votar? Tal vez estamos en la elección equivocada. Me gustaría poder votar otras cosas.

el peso de la… una… palabra 3 Febrero 2008

Posted by zascandil chico in fuera de juego, hablar por hablar.
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