para qué hablar 25 Junio 2007
Posted by zascandil chico in hablar por hablar.3 comments
Algunas veces se pregunta uno para qué se escriben determinados artículos. Muchas veces parecen una colección arbitraria de palabras para justificar la inserción de un titular, como si se supusiese que sólo se leen precisamente los titulares y se intentase instrumentalizarlos para hacer política, lanzar mensajes simplistas con ellos.
En este caso, ni siquiera el titular tiene mucho sentido: Rajoy pide a Zapatero que explique en el Congreso que las tropas están ‘en una guerra’ (El Mundo, 2007.06.25)
Vamos a ver, ¿qué necesidad de explicación hay? Técnica o legalmente no es una guerra. No hay dos naciones o dos bandos que se la hayan declarado y lleven a cabo acciones bélicas. Si lo que se quiere decir es que la zona es peligrosa y se corre el riesgo de sufrir un ataque, decir que las tropas están “en una guerra” es impreciso y lleva a equívocos por simplismo.
Cito:
El líder del PP, Mariano Rajoy, ha afirmado que las tropas españolas están en Líbano en un “escenario de guerra” y por ello es “absurdo ocultarlo para presumir de pacifismo”, por lo que pidió a José Luis Rodríguez Zapatero que comparezca en el Parlamento para explicar todo lo referente a su seguridad.
En su intervención ante la Junta Directiva Nacional del PP, Rajoy comenzó expresando su solidaridad a las familias de los seis soldados españoles, tres de ellos de origen colombiano, fallecidos el domingo en el Líbano en un “ataque premeditado” contra el vehículo blindado de una patrulla de la FINUL cerca de la ciudad de Jiamen.
Tras criticar que después de casi un año el Gobierno no haya comparecido en las Cortes para explicar la operación en Líbano, señaló que el Ejército “no es una ONG y la principal obligación del Ejecutivo es garantizar su seguridad”.
Sinceramente, me cuesta pensar que Rajoy se haya expresado en estos términos. ¿Qué quiere decir “estar en un escenario de guerra”? Legalmente, no hay una guerra declarada. Si lo que se quiere decir es que las tropas corren peligro porque se encuentran en una zona de conflicto, es toda una perogrullada: si no hubiese un conflicto, no habría necesidad de que la ONU mandase fuerzas de interposición. Además, las tropas han sido víctimas no de una acción bélica, sino de un atentado, que puede producirse también cuando no hay guerra declarada. Naturalmente el ejército no es una ONG, por eso su función en el Líbano no es la de repartir mantas y bocadillos sino la de garantizar que se respetan los términos en los que se ha establecido el alto el fuego entre las partes implicadas. Se trata de una misión de pacificación y no de pacifismo, y por ello se necesitan fuerzas armadas y no ONG’s. Otra cosa es que discutamos si queremos participar en tales misiones auspiciadas por la ONU y en qué condiciones. Pero discutir usando conceptos claros y no cortinas de humo.
Por otro lado, convendría que el presidente del gobierno fuese más explícito en sus declaraciones, precisamente para evitar estos batiburrillos absurdos.
Quede aquí constancia de la condolencia a los familiares de los militares fallecidos y apoyo para los heridos en este ataque, por parte de alguien que duda de la efectividad a largo plazo de las acciones armadas, pero al que no le son ajenas las circunstancias personales de aquellos afectados.
desencanto 21 Junio 2007
Posted by zascandil chico in fuera de juego.add a comment
Hace unos días escribír sobre la militarización del concepto “Transición” por parte de la clase política española. Hay otro concepto que, más entre autores extranjeros que en las publicaciones nacionales, me da la impresión, empieza a asociarse con aquél. “Desencanto”. Recientemente, un artículo de Josep Ramoneda me llevó a reflexionar sobre ese desencanto, especialmente en la diferencia entre lo que yo experimenté a nivel personal y lo que se designa con tal palabra hoy en día. A mí me queda una sensación de desencanto, con una carga no pequeña de rabia, de aquel tiempo. Mi familia, como otras muchas de la capital castellana en la que crecí, venía de trabajar en el campo para trabajar en las nuevas factorías de la ciudad. Se votó socialista porque se pensaba que por fin alguien iba a gobernar teniendo en cuenta las necesidades de los trabajadores, a mejorar nuestras condiciones de vida. La primera señal fue el cambio de rumbo en el referendum sobre la OTAN. Después vendrían años de cierre de empresas, bajas incentivadas acompañadas de presiones indecentes a los empleados, y un impacto social devastador del que nadie se ha ocupado hasta ahora (salvo, tal vez, tímidamente, poniéndose los lunes al sol), en gran parte justificado con la necesidad de ajuste a Europa. En un primer momento sentía rabia, sentía que nos habían traicionado, precisamente aquellos de quien más esperábamos que nos ayudasen. Engañados vilmente. Sentir, por ejemplo, que nos habían metido en Europa con el único caramelo de reafirmar una identidad cultural y volver al espacio que nos correspondía, pero ocultándonos los sacrificios que la economía debía sufrir, que eran los sacrificios que la gente de la calle debía sufrir. ¿Quién, de los que tomaron las decisiones, de los que llevaron el timón durante el proceso, ha salido perdiendo?
Pero, después, con el tiempo, e intentando informarme y comprender, veo que ese sufrimiento era tal vez inevitable, que la sociedad necesitaba evolucionar y reestructurarse con una velocidad de vértigo, que la brecha económica y productiva tenía sus raíces mucho más atrás y que el ajuste era necesario y necesariamente doloroso. Tal vez el gobierno socialista no tuvo otro remedio, tal vez incluso hizo, teniendo en cuenta la tesitura, un buen trabajo. Hoy en día casi me conformaría con que el PSOE se identificase con su tradicion socialdemócrata filoburguesa y dejase caer, si acaso tienen algo de vergüenza torera, el calificativo de “obrero” de su nombre.
Me doy cuenta que el desencanto de los últimos años, el mío y el que he visto a mi alrededor, venía de aquellas cosas que esperábamos por fin alcanzar, o mejor dicho, que nos dieran, y que nunca nos quisieron dar. Y que hoy pienso que tal vez eran inalcanzables. Hoy me doy cuenta de que el desencanto es otro. Es el de haber perdido una oportunidad única. El de haber perdido la oportunidad de poner la semilla de una sociedad que, en vez de esperar que le gobiernen de una u otra manera, tome consciencia de que ella es la que gobierna. Hoy me doy cuenta de que no es tan importante que el PSOE cambiase de idea en el referendum de la OTAN, sino que volviese la espalda a la sociedad, que, por ejemplo, después de haber aprovechado un incipiente movimiento asociacionista a nivel vecinal se lo cargase después de haber alcanzado la alcaldía.
Cito a Ramoneda:
Con González en La Moncloa, el nuevo régimen había completado, con la alternancia, su legitimidad. Y la izquierda quedaba definitivamente incorporada. El proceso tomaba un ritmo claro: paz interior e incorporación plena a Europa. El precio tuvo un nombre: desencanto. Pero el país puso una velocidad de crucero que le ha hecho atrapar en muchas cosas a países vecinos que nos llevaban larga distancia. Si un reproche de fondo se le podía hacer al PSOE en sus años de gobierno es no haber dotado a este país de la cultura democrática de la que carecía. Felipe González impuso la normalidad democrática antes de que hiciéramos el aprendizaje. Y este lastre se sigue arrastrando.
El gobierno socialista perdió la oportunidad de que los jóvenes de hace 20 años empezasen a acostumbrarse a participar, tomar decisiones, aprender lo que es la democracias, que no es otra cosa que participar y asumir la responsabilidad de su autogobierno. Es, en cierto modo, culpable de que hoy en día las reacciones de la sociedad ante los temas políticos sean casi iguales a las de hace 30 años, de que aún se puedan dogmatizar conceptos que nos pertenecen a todos y se usen como arma arrojadiza en la arena política, de que aún se pueda instrumentalizar a la gente con palabras huecas, de que la gente de ventipico años reaccione como si tuviese sesenta.
mi reino por un abogado 4 Junio 2007
Posted by zascandil chico in fuera de juego, tao y razón de estado.1 comment so far
Cito:
De lo que deduzco yo, mortal común, que basta con ser peligroso para que te tengan que encerrar. Que no es necesario cometer un delito, sino expresar la voluntad de quererlo cometer, para que te encierren. Que no importa bajo qué condiciones se haya conseguido esa declaración para que se tenga en cuenta como verdad fehaciente.
¿No va todo esto contra el estado de derecho? ¿Hay algún alma versada en los vericuetos legales que nos ilumine?
Sigo citando:
En la misma línea, Rice defendió que “Estados Unidos es el mayor defensor de los Derechos Humanos en el mundo” e incidió en que el Gobierno de George W. Bush lo que hace en Guantánamo “es proteger a los inocentes”.
“Todos los años somos nosotros los que intentamos que en el mundo se respeten los Derechos Humanos, en Cuba, en Birmania, en Bielorrusia. Luchamos para que los terroristas no hagan lo que han hecho en EE UU o en Madrid, segar la vida de inocentes”, enfatizó. Por ello, consideró “un gran error” comparar los abusos de derechos humanos en el mundo con Guantánamo.
A mí no me salen las cuentas. Supongo que a esta mujer la habrán dado información del país al que va a visitar… Que se la habrá estudiado… ¿Habrá llegado a la conclusión que el nivel de formación del pueblo llano español y su capacidad de dejarse embaucar es la misma que la del estadounidense? Sea cuales sean, no ha hecho los deberes y debería repasar las cuentas, las suyas. De lo contrario, no se permitiría la desfachatez de decir “La retirada de tropas de Irak se hizo muy deprisa y sin avisar a los aliados“. Señora mía, con más del 90% de país en contra, y a pesar de lo que decidiese el que en ese momento fue su presidente, este país no quería tener tropas allí, este país no era su aliado.
