quinta esencia 17 Agosto 2008
Posted by zascandil chico in fuera de juego, hablar por hablar, tao y razón de estado.add a comment
Acostumbrados a los tongos de las ruedas de prensa de los miembros de la administración Bush, sólo inquietados por los ufanos periodistas de la BBC (quién te ha visto y quién te ve), uno tiende a pensar que los yankis han olvidado lo que es el periodismo de calidad. Para los que no estamos familiarizados con la cultura cotidiana en aquellos estados unidos, resulta entonces una sorpresa encontrar emisiones extraordinarias en la radio pública del país. El entusiasmo de mis amigos, neoyorkinos por derecho de nacimiento o por elección personal, me ha contagiado y la NPR se ha convertido en una de mis emisoras favoritas, especialmente los domingos por la mañana.
Y así, hoy, mientras me preparaba el desayuno, sonaba la edición del día de “On the media” en el programa berlinés. A medio despertar, una entrevista me llamó la atención: Seymour Hersh. Contaba cómo fue a buscar a su granja de Chicago a uno de los soldados que cometieron el crimen de My Lai. Le recibió su madre quien, al oír quién era y qué quería, dijo: “Les entregué a un buen chico y me han devuelto un asesino“. La entrevistadora le pregunta a continuación si hay paralelismo entre aquel evento y Abu Ghraib. Hersh responde que sí y no, pero pone el dedo en la llaga, es decir, en la quintaesencia de esos sucesos: el hecho de haber sido cometidos por soldados sometidos a una situación de estrés y frustración por no tener el control de su propio destino. Un cóctel de circunstancias y de valores y bajezas humanas que lleva a situaciones denigrantes, tanto para el que las sufre como para el que las comente. Situaciones que suceden simplemente porque quiene son personas puestas en situaciones extremas. Y sin embargo, determinados políticos siguen vendiendo la imagen de la guerra no solo justa (como si el ponerle el uniforme a un tío le hiciese automáticamente un héroe, le lavase de todo impulso infame y dejase los valores nobles) sino limpia (esa guerra de “ataques quirúrgicos”). Y sin embargo, mucha gente sigue creyendo que es posible. Que existe la guerra justa, con malos definidos y buenos que no se manchan. Que no quieren aceptar que la quintaesencia de la guerra, de cualquier guerra, es el caos en estado puro. El caos en el campo de batalla y en el corazón y las mentes de quienes se ven arrastrados a ellas. Y los políticos siguen tomando la decisión de desencadenarlas sin asumir la responsabilidad, sin querer aceptar que no importa en qué circunstancia, no importa qué justificación geopolítica busquen, son responsables de haber desencadenado el caos.
He terminado mi desayuno antes de hacerme un café que me he bebido mientras arrancaba el ordenador para escribir este post. Hoy es domingo, me quedaré en casa para trabajar.